Decisiones
Hoy quiero tocar este tema que esta semana ha estado muy presente en consultas y otras situaciones, y no me refiero al tema (que me encanta) de Rubén Blades, pero ciertamente que su mirada muy acertada ante momentos clave en los que hay que tomar decisiones es válida. ¿Cómo eres al tomar decisiones? Hay personas que las toman rápidamente, otras analizan mucho tiempo y otras se paralizan. Claro está, que esta forma de tomar decisiones puede ser aprendida en el ambiente de crianza, pero en otros pareciera ser parte de su personalidad, de su ser. Ciertamente que el reconocer cómo tomamos decisiones nos ayudará a hacerlo de mejor manera, o por lo menos a ser dadivoso con nosotros mismos cuando no lo hacemos de la misma manera que los demás a nuestro alrededor. Por cierto, creo que las tres velocidades son válidas, porque cada uno hace el proceso como debe hacerlo para sí mismo. En ocasiones sabemos que no tomar una decisión, es una decisión en sí misma, y hay que vivir con la consecuencia. Llegamos al segundo componente paralizante de las decisiones… si son buenas o malas. Aquí una gran mayoría se paraliza, porque la velocidad anterior puede ser determinada por el temor al resultado. El tomar una mala decisión, ¡es paralizante! Entonces queremos estar seguros muchas veces si estamos tomando una decisión buena o mala antes de tomarla. Pero qué tal si te digo que las decisiones no son ni buenas ni malas, simplemente SON. Yo tengo un hijo al que le cuesta siempre decidir hasta por lo más sencillo, pero su parálisis es una de análisis. Tanto quiere estar siempre tomando las decisiones correctas que se queda en el camino solo en el pensar. Así que en algún momento me di cuenta que tenía que ayudarlo, y esto es lo que concluí, que hoy te comparto. Las decisiones no son ni buenas, ni malas, simplemente son decisiones. Lo que las hace buenas o malas es la percepción de un resultado, si nos gusta el resultado decimos que fue una buena decisión, si no nos gusta decimos que fue una mala decisión. Pero cuando una decisión da un resultado que no nos gustó, ósea mala decisión, el resultado nos hace re-evaluar todo nuevamente, y de esa mala decisión aprendemos algo (que no hacer, o cómo no hacerlo, etc.) y esa lección, ¿acaso no hace que la mala decisión sea mejor que la buena? Porque nos enseñó algo, porque nos hizo reflexionar, ¿por qué entonces era mala? A veces, como me pasó anoche, pensamos que la decisión es siempre nuestra, pero a veces es bueno dejarlo en las manos del Creador (o como identifiques tu Divinidad), anoche yo tenía planes de un tipo de ceremonia con una medicina con la que estoy familiarizada, y hasta planee todo cómo iba a ser basado en lo que conozco. Pero justo empezando me percate que la medicina a usarse no sería la que yo conozco si no una diferente, pensé que en ese momento podía tomar la decisión de no participar, pero ya era muy tarde… y decidí proceder guiada por quienes se que saben y confío y por qué en verdad me tocaba o correspondía en ese momento, en otro momento de mi vida me hubiese quedado toda la noche rumiando la decisión, ya que como Capricornio que soy, tomo decisiones después de mucho análisis, y soy de la gama lenta para eso… pero anoche no tenía tiempo, y tuve que actuar y ya. Mi experiencia no fue lo que yo pensé seria, pero fue lo que tenía que ser y me dejó muchas lecciones, así que fue una buena decisión.
¡Esta semana les deseo muchas felicidades a las mamacitas en su día en Panamá, que ser mamá es la mejor decisión que tomaste en tu vida! Te admiro, te honro y te respeto. Este saludo también es para las que son madres de decisión, que adoptaron, o criaron a un sobrino, hijastro, nieto… Sabes quién eres, ¡tú también eres MAMÁ!
¡¡¡Felicidades!!! Namaste -Damaris Chiari
