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Duelo

Esta semana nuevamente mi casa se vio visitada por la pérdida de un ser querido, la mujer que le dio amor incondicional de madre a mi marido cuando él más lo necesitaba.  Así como muchos, en estos dos últimos años todos nos hemos visto tocados por la pérdida de un ser querido.  Hay quienes “lo superan” rápidamente y hay quienes no,  y pongo en comillas superan, porque pareciera que los que menos demuestran lo que sienten son los que mejor están, pero la verdad es que una y otra vez he visto y vivido casos donde esa persona no es la que mejor queda.  Recuerdo mi primera muerte, cuando yo tenía 13 años, la ahijada de mi mamá que tenía 14 y estaba a punto de celebrar sus quince, fue atropellada por un carro y murió a los pocos días.  Para mi fue mi primer encuentro con la muerte, desde sentir la pérdida, hasta verla en un ataúd,  y todo lo demás.  Su muerte fue muy impactante para nosotros, ella era mi amiga, compartimos mucho y tengo muchísimas memorias con ella jugando a las barbies.  Sus padres por supuesto que quedaron destrozados, ella había sido hija única por mucho tiempo, y su hermanito tenía solo 3 o 4 años creo cuando todo esto sucedió.  Mamá estaba desconsolada, lloró, gritó, rabeo, dudo de Dios, todas las emociones las vimos todos los que estábamos cerca.  Papa, nada, él fue el fuerte, el manejo todo como un hombre, sin emociones, sin sentimientos, sin dejarse llevar.  Y así pasaron los meses… y creo que como al año o año y medio, empezamos a ver cosas muy extrañas… llegaba a mi casa en el medio de la noche con una linterna y decía que los extraterrestres estaban afuera y que él venía a protegernos.  La mamá, se puso los pantalones después que pegó el último grito de rabia y mirando al niño que tenía que criar se dio a la tarea de echar para adelante.  No tengo que decir mucho más, porque puedes imaginarte que él no terminó bien, se quedó solo, porque ella y su hijo siguieron avanzando en la vida.  Estoy segura, como madre que soy, que ella debe extrañar a su Angelita todos los días, pero sabia que tenia que seguir viviendo por el otro y por ella más que nada.  Pensé en escribirles hoy sobre las 5 fases del Duelo, pero la verdad es que podemos categorizar, pero todo se resume en que seamos fieles y congruentes con nuestros sentimientos, y que no nos quedemos.  Yo trabajo todo los días, de cierta forma, con la muerte… Soy terapeuta de regresiones a vidas pasadas y en cada una de estas experiencias vemos la muerte, es inevitable.  Puedo decirles que una y otra vez veo casos de personas que cuando se les fue un ser amado se quedaron en ese sentir y no siguieron con sus vidas, y cuando llegaron al final se dieron cuenta que eso no era lo que tenían que hacer.  Se dieron cuenta que tenían que levantarse y seguir viviendo.  ” La muerte no es el fin, el nacimiento no es el principio” escribió Zhuangzi en el siglo 4to antes de la era cristiana.  Si retiramos esa preocupación nos daríamos cuenta que esto es temporal, y que volveremos y que todo estará bien.  No obstante, cuando alguien que amamos se va antes, sentimos dolor, sufrimos, y a veces hasta nos cuesta seguir hacia adelante.  La mejor manera para mí de pasar el duelo es permitirte sentirlo, si sientes tristeza: llora (hombre o mujer), si sientes rabia: pega tres gritos, golpea una almohada, sácalo!  Si sientes culpa: entiende que eso no existe, que el camino de esta persona era el que necesitaba y ni tu ni nadie iba a cambiar eso.  Si amaste a esa alma, eso NO muere, jamás, es eterno y ellos lo saben, lo ven, lo sienten, lo aprecian.  Tu amor por esa persona y el de esa persona por ti, nunca muere, así que es mejor disfrutarlo, recordarlo, y continuar manteniéndolo vivo, como? Honrándolo con tu capacidad de procesar tus sentimientos.  No le tengas miedo a sentir, eso es lo más importante que como almas venimos a hacer en este plano.  Para Kari y Fred, sigan amándola, ella está con ustedes.

Namaste- Damaris Chiari